22.5.12

El motivo y la ilusión de mi existir.


Y es que no le puedo hacer nada a esto, a que esté solamente pensando en ti. Desde el momento que te veo siento mariposas por dentro. Ahora no soy nada sin tu amor. Sin ti la verdad sabe amarga, y sin tus abrazos, sin tu calor el invierno se cubre de hielo.
Pensaba que soñaba despierta cuanto te tenía entre mis brazos, pero resultó ser real, lo más real que puede existir, pero tan difícil de creer... has sido ese sueño que se convirtió en realidad, y pienso estar bien despierta para conservarlo por siempre, jamás dejaré que acabe, conservarte para la eternidad.
Es no tenerte y no poder respirar, no saber como seguir porque me pierdo, porque no hay camino, porque no tengo donde ir, porque no hay destino si tú no estás aquí... conmigo.
Me das razones para vivir. Tienes ese misterio donde puedo descubrir un sentimiento, nuestro sentimiento eterno.
Tan solo quiero que seas tú mi locura, mi tranquilidad, mi delirio, mi compás y mi camino. Confío con cada parte de mi ser e indudablemente pongo mi destino en tus manos porque vivo para estar siempre contigo.
Mil emociones me recorren con tu presencia... Tú, lo que soñé mi vida entera. No queda mas espacio en mi interior, lo haz llenado con tu luz, con el brillo de tus ojos cada rincón. Es por ti que con el tiempo mi alma se siente diferente. Hazme sentir y así ir transformando la magia que desprendes en un respiro de nuestras almas. No me importa nada más cuando veo tu sonrisa, esa que me hace sentir un cosquilleo especial, que nadie más puede hacerme sentir, lo especial que es que solo tú puedas producirme ese sentimiento. Me encanta esa sonrisa inigualable por la cual le doy gracias al mundo por esta vida, por ti, por darme todo lo que tengo, por tenerte a mi lado. Y que me quede embobada, hipnotizada al mirarte a los ojos. Esas miradas en las que no nos hace falta ni hablar, porque nos lo decimos todo sin necesidad de palabras. ¿La mejor forma? No hay una, hay muchas... tus miradas deslumbrantes, tus besos adictivos, tu caricias irresistibles y el apacible calor, la incalculable fuerza y protección que siento cuando tus brazos me rodean. Cree lo que digo porque es cierto, que tú eres el motivo y la ilusión por la que existo.