17.7.10

Todo es una cadena.


Muchas veces he estado decaída, ha habido momentos realmente sofocantes, tristes, de confusión, quiero decir, aquellos en los que sientes que todo se te cae encima, que lo daría todo por perdido, y no llegas a diferenciar lo que deseas de lo que odias, tus sueños de tus pesadillas, y el mundo te parece un agujero negro que te absorbe con fuerza.
Estos instantes de la vida, de los cuales prefiero prescindir, ojalá duraran milésimas de segundo, o aún menos, pero por desgracia no es así, es justo lo contrario, parece que el tiempo nos espera, el manillar del reloj no parece moverse, y definitivamente una pequeña y cristalina gota cae
de la mejilla, tras ella muchas más, todo parece nublarse ante ti.
Si te sumerges, decaerás.
Para salir de este callejón, de este valle sin flores, lo primero que hago es pensar en las personas de mi alrededor, las que me quieren y se preocupan por mi; mi familia, mis amigos... sino fuera por ellos, sería como intentar respirar en un océano sin oxígeno.
Todo esto me ayuda a ser fuerte, a creer en mí, luchar, enfrentar cada obstáculo, uno a uno y seguir adelante.
Porque si no hubiera obstáculos ¿de que valdría esforzarse? es más, ¿qué sentido tendría la vida?
Todo es una cadena que pieza por pieza se va formando.

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